Tengo ya varios días en los que he estado analizando detenidamente sobre esa idea social y cultural de que el hombre es infiel porque así es su naturaleza. He escuchado, por pura coincidencia, muchos comentarios sobre esto y me he hecho la pregunta: sera que el hombre realmente es infiel porque sus impulsos sexuales lo obligan a hacerlo?
Por mucho tiempo yo sinceramente pensé lo mismo. No he sido nunca una gran interesada en la anatomía ni de mi genero ni de el genero contrario. Asumí durante mucho que como seres físicos y orgánicos que somos funcionábamos solamente a partir de los impulsos que nuestro cerebro enviaba al cuerpo. Es decir, con respecto al orgasmo masculino, siempre pensé que con eyaculación o erección, venia automaticamente orgasmo o al menos sensación de placer. Ya sabes, esa experiencia que te dice que si el hombre se erecta es porque esta sintiendo un gran placer.
Y esa forma de pensar, es la que nos hace como sociedad, considerar al hombre una maquina sexual que solo para eso esta programada. Por lo consiguiente, la infidelidad masculina nos parece la cosa mas aberrante, porque en nuestra mente esta la idea de que el hombre es un animal instintivo que no puede controlar sus impulsos. A que nos lleva esto? A asumir que los hombres no pueden controlarse al momento de tener una pareja estable, que hay algo dentro de ellos que los lleva a buscar otras mujeres en su afán por aprender a manejar estos impulsos que son como una alergia para ellos.
No puedo decir que esta científicamente comprobado, realmente no he hecho ningún estudio sobre ello. Pero he observado, o al menos lo he intentado, con las parejas que he tenido. Hace un rato alguien me pregunto: ¿Como saber cuando un hombre esta disfrutando entonces? y también la otra pregunta común que se que algunas mujeres se hacen: ¿Entonces los hombres pueden fingir un orgasmo o lo hacen? Y ante eso puedo agregar, según comentarios de algunos hombres con los que he hablado sobre el tema, que aunque no finjan un orgasmo, pueden tener relaciones sexogenitales sin sentir placer y pueden sentir un orgasmo sin directamente tener una erección.Increíble verdad? Podría asegurar que no muchas se detienen a preguntarse eso y muchos menos preguntarles, después de la experiencia sexogenital, si lo disfrutaron, si tuvieron un orgasmo o sintieron placer. Asumimos automáticamente que por el hecho de estar ahí, penetrar y eyacular, ya fue suficiente. Me pregunto cuantos hombres andan por ahí,sintiéndose insatisfechos por nuestra indiferencia, o bien preocupados solamente por hacernos perder la cabeza aunque la de ellos se quede donde esta.
Ante estas preguntas retrocedemos bastante en la historia, y me dan la certeza de que tenemos mucho que aprender sobre el mundo masculino y lo que esto significa. Por lo visto y a pesar de todos los adelantos modernos podemos saber que hay mas allá de los planetas, que hay en las profundidades del mar, pero no podemos saber nada sobre la persona que esta sentada a nuestro lado. No conocemos ni una décima parte de lo que nuestros hombres representan, solo los vemos como esos seres extraños para nosotras que nos dan hijos y crean violencia a nuestro alrededor.
Aunque claro, con pensamientos como los anteriores, como asegurarse de que los mitos van a cambiar. Si las mujeres seguimos viendo al hombre como ese animal traicionero que "nos hace llorar", nuestra concepción de las relaciones románticas y el matrimonio nunca va a cambiar. Seguiremos esperando inconscientemente esa puñalada en la espalda de la traición. Y muchas veces, por las leyes que rigen el universo, ese solo pensamiento es el que hace que por aburrimiento o hastío enviemos a nuestras parejas a los brazos de otras mujeres.
La infidelidad no es cuestión de amor, es cuestión de voluntad o bien la falta de ella. Esta fue una frase que leí hace algún tiempo, no recuerdo exactamente en que libro ni su autor, pero es una frase que cambio toda mi ideología con respecto al amor. Empecé por preguntarme: ¿Que hacemos las mujeres para erradicar la infidelidad? Para vencer esta situación, no es suficiente rezarle a nuestras deidades, tener una gran confianza en nosotras mismas o en nuestra pareja, ni es cuestión de autoestima tampoco. La infidelidad existe por ese gran vacío que se deja en las relaciones, en donde el hombre no encuentra en la mujer la esencia que busca y la mujer lo culpa por su propia infelicidad.
Si aprendiéramos a aceptar que tanto hombres como mujeres, ante la mas mínima motivación, podemos ser infieles la desconfianza existente en las parejas, desde su inicio, mermaría un poco. La infidelidad no es cuestión de impulsos sexuales, de amor o la falta de el, ni de todas las demás cosas que se nos puedan ocurrir que provengan de nuestro ambiente externo. La infidelidad es la falta de ese algo que le da sazón a nuestra relación, de esa falta de comunicación clara y sin tapujos que existe en ambos géneros para expresar exactamente que es lo que quieren y que es lo que no quieren. No nos atrevemos a sobrepasar nuestros limites y cuando lo intentamos fracasamos antes de siquiera tocar esa delgada linea.
No pretendo con esto establecer una teoría o un concepto sobre lo que significa la infidelidad. No tengo la ultima palabra y lo que comparto aquí es solamente las conclusiones a las que he llegado. Nunca he considerado a la infidelidad como algo que deba obligatoriamente hacer terminar una relación. En si, las relaciones infieles terminan por otro montón de factores que nada tienen que ver con la infidelidad inicial. Si se puede soportar una infidelidad, pero es necesario tener la madurez y la comunicación suficientes con la pareja para establecer, juntos, a que se debió la infidelidad, que hizo falta en la relación. Pero ojo, no se debe usar este tiempo para buscar culpables o para hacer al otro culpable de la situación.
La lucha entre géneros ha existido desde que los roles del mismo fueron establecidos. Lo que al principio les pudo parecer un orden especifico a nuestros antepasados, a nosotros nos parece solamente un caos social y una forma de esclavitud. El hombre no es regido por sus impulsos sexuales así como la mujer no es histérica y celosa por naturaleza. Al hombre solamente se le ha hecho así, se le ha hecho pensar que debe cumplir con un currículum sexual para mantener su situación de hombre en su grupo. Si se piensa desde este punto de vista, suena hasta lógico. Imagina por un momento que te juzgaran a partir de tu apetito, tu sed o tu deseo corporal de dormir. Que toda tu vida girara alrededor de algo que es natural en ti. Como mujer, que la menstruación, la celulitis o el júbilo automático al ver un par de zapatos fuera lo que rigiera tu vida y tu comportamiento. ¿No te sentirías aprisionada, como que no tienes opciones?
Has pensado alguna vez que el hombre puede sentirse así? Que talvez el hecho de ser juzgado por algo que es natural en el lo deje totalmente sin opciones y fuera del juego? Considerando estas preguntas creo que es algo injusto para ellos, ya que deben girar alrededor de algo que además de placentero les quita toda libertad en el nuevo mundo feminista. Los estamos dejando sin opciones. Además de quitarles el placer de las caricias, de la ternura, les colocamos pesos sobre la espalda que nadie quisiera cargar y aparte de ellos queremos que sepan arreglarlo todo en casa, que resuelvan todos los problemas y que no lloren. Que sean nuestro apoyo, que nos den fortaleza y que al mismo tiempo nos regalen rosas y tengan detalles con nosotras. Podrías hacerlo tu? Sinceramente yo no creo que pueda hacerlo.
No renunciaría a mi derecho de sentir ternura, de quebrarme por todos los problemas de mi vida, de llorar y de demostrar que mis sensaciones me abruman en un momento. Y si yo concientemente no puedo renunciar a eso, porque obligarlos a ellos a renunciar a lo mismo? Sera que la violencia y sus manifestaciones desaparecerían si tan solo les permitiéramos sacar sus emociones de otra forma que no sea con golpes o gritos? Considero que el hombre actúa a veces mal, por esa asimilación de sentimientos que lleva dentro y que la única forma que tiene de demostrarlo es con violencia. Lo único permitido en el es gritar, golpear y ser brusco.
Observa a tu alrededor y enfócate en todos los hombres que vez. Amigos, familiares, parejas, desconocidos. Hombres que caminan a diario a tu lado y tu no los notas, que sufren y que lloran en silencio y sin palabras. Míralos caminar, con pesar y despacio, pendientes de lo que hay a su alrededor aunque tratando de pasar desapercibidos. Una existencia difícil no? Podrías con ese pensamiento, empezar a entenderlos un poco mas y a no ponerles mas peso del que pueden cargar. Y así, probablemente tus relaciones con ellos cambien un poco y dejes de verlos como esos generadores de dolor que los demás te han hecho pensar que son. En lo personal, el verlos así, me hace apreciarlos un poco mas y querer pasar mas tiempo con ellos, escuchándolos. Si eso hace en mi, una sola mujer en este país pequeño y olvidado, que podría hacer por ti?
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